La Clean beauty y la Safe beauty son tendencias que se desarrollan desde hace algunos años. Ante consumidores cada vez más informados, ¿cómo ofrecer cuidados cosméticos que respondan plenamente a sus expectativas? ¿Y seguirán evolucionando estas tendencias?

El mercado de la Clean beauty y la Safe beauty

En poco tiempo, el mercado de la belleza ha cambiado: los consumidores ya no compran cosméticos con los ojos cerrados. En los últimos años han aparecido nuevas tendencias (Clean beauty, Safe beauty) y aplicaciones de análisis de cosméticos (INCI Beauty, Yuka, etc.).

Las cifras hablan por sí solas: una encuesta de Traetwell muestra que 7 de cada 10 franceses compran productos ecorresponsables, y 6 de cada 10 prestan atención a la lista de ingredientes.

Los consumidores quieren ahora productos que respeten el planeta, pero también protegerse de las agresiones externas y sentirse tranquilos con productos eficaces y transparentes. La transparencia se convierte en la palabra clave, y la Safe beauty prevalece cada vez más sobre la Clean beauty. ¿Lo ideal? Un producto que combine ambas tendencias.

Clean beauty y Safe beauty: ¿dónde estamos realmente?

Los clientes se informan cada vez más sobre el origen, la calidad de los ingredientes y la durabilidad de los procesos de producción, y se interesan más por la historia y los valores de la marca.

Estas mismas expectativas se encuentran en el sector alimentario y en los productos del hogar. También aparecen alimentos y cuidados “clean & safe” para mascotas: la tendencia de los cosméticos sólidos se extiende más allá de la cosmética.

¿Cuál es el impacto en nuestra salud y en el planeta?

Este concepto de “clean beauty” implica productos que respetan el medio ambiente, excluyendo ingredientes como los sulfatos, los aceites minerales o los productos químicos potencialmente peligrosos.

En la misma línea, el minimalismo es la norma, y las marcas tienden hacia envases reciclables. Algunas también se comprometen a reducir o compensar su huella de carbono. Todas estas iniciativas protegen el planeta y tienen repercusiones favorables en nuestra salud: los ingredientes deben ser lo más naturales posible y libres de sustancias peligrosas para la piel.

¿Y las etiquetas?

Un estudio de la start-up Blissim muestra que 8 de cada 10 franceses están dispuestos a comprar un cosmético si lleva una etiqueta.

Pero para la Clean y la Safe beauty no existen etiquetas hasta la fecha: ninguna etiqueta común, certificación ni carta. La única forma de estar seguro sigue siendo escrutar las etiquetas. Algunas certificaciones ayudan:

  • Slow Cosmétique, que examina tanto las fórmulas como el modelo de negocio de una marca;
  • Cosmos, que garantiza métodos de producción respetuosos con el medio ambiente y la salud;
  • NaTrue, que indica el uso únicamente de ingredientes naturales;
  • la etiqueta Cruelty-free, que indica que no se realizaron pruebas en animales.

Otras certificaciones como Demeter atestiguan ingredientes procedentes de la agricultura biodinámica.

¿Seguirán evolucionando la Clean y la Safe beauty?

Los consumidores quieren ahora un concepto más general. También se desarrolla la “gentle beauty”: la expectativa es de composiciones no agresivas ni irritantes (sin alcohol, sin perfumes sintéticos). También deben considerarse las dimensiones medioambiental y ética (vegana, bienestar animal).

En última instancia, los consumidores quieren productos que sean a la vez:

  • “clean & safe”, buenos para la salud;
  • “gentle”, buenos para la piel;
  • “environment-friendly”, buenos para el planeta.

Esta expectativa más amplia probablemente se intensificará, lo que dificulta que las marcas sean impecables en todos los frentes. Una solución puede ser centrarse en una de las dimensiones, asumiéndola con transparencia, antes de progresar en cada una de forma gradual.

“La demanda de cosméticos responsables, más sanos y más respetuosos con el medio ambiente debería mantenerse y conquistar a cada vez más consumidores en los próximos años.”

Además, el upcycling aporta importantes beneficios medioambientales, sociales y económicos y debería crecer en los próximos años.

Para ir más lejos